Eran alrededor de las 6 de la mañana y Lorena no podía dormir. Entre los ronquidos de un extraño - ¿cómo se llamaba? – y canciones que mal lograban enmascararlo, sólo pensaba en emprender su salida. Calculaba los pasos a seguir y cómo defenderse de los 5 perros que alcanzó a contar cuando entraron.
Mientras la sinfonía de ronquidos a ratos aumentaba, ella se movía en la cama buscando su polera y sostenes. No quiso disimular su búsqueda, sino hacerlo lo más escadalosamente para despertar al tipo de la micro. Se puso minuciosamente sus zapatillas. Ninguna respuesta del compañero de la noche.
Se dirigió al computador, intentando mejorar el panorama patético en que se encontraba y buscando una banda sonora apropiada a la actual angustia. Sólo encontró una versión de Yolanda que nunca había escuchado. Mientras Inti Illimani sonaba, Lorena ordenaba mentalmente la pieza del dueño de casa. En el suelo yacían las cartas de tarot que en la madrugada sirvieron de pretexto para una conversación. Al pie de la cama $500… - ¿eran míos o suyos? – y en la mesa -entre libros, cigarrillos e inciensos – un bloc de notas. Lorena pensó en anotar su número, pero se decidió por el mail: no le gustaba hablar por teléfono.
Lorena siempre llega a su casa, por los mismos caminos que toma para evitarlo.
2 comentarios:
El número de la micro tiene alguna relación con la realidad??? O todo es ficción???
mmm...
Lo importante es que Lorena tome bueno caminos para evitarlo, aunque quien sabe...quizás sólo busca un reencuentro disimulado... (imposible).
S.O.S.
es la vida... pero esta bien lo que hizo lorena, o sea se acabo la joda y a dormir? Para eso me voy a mi casa. Muy bien ahi. Felicito al personaje, sabe hacer la suya.
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